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Orígenes y colonia

Las Devastaciones de Osorio (1605-1606) y el nacimiento del oeste francés

Orígenes y colonia · 1605 · 6 min de lectura · Historia RD

Para acabar con el contrabando, España ordenó despoblar el norte y el oeste de la isla. La medida, ejecutada por el gobernador Osorio, arruinó la colonia y dejó libre el territorio donde nacería Haití.

Hay decisiones políticas cuyas consecuencias duran siglos, y pocas en la historia caribeña lo ilustran mejor que las Devastaciones de 1605-1606. Para resolver un problema fiscal y religioso —el contrabando con protestantes holandeses y franceses en las costas del norte y el oeste—, la Corona española tomó la medida más drástica imaginable: ordenó abandonar por la fuerza un tercio de su colonia más antigua, quemar sus pueblos y trasladar a sus habitantes. El resultado fue el contrario del buscado: el territorio evacuado se convirtió, en dos generaciones, en la colonia francesa de Saint-Domingue, la más rica del mundo y la futura Haití.

1. El contrabando: la economía real de la isla

Para entender la orden hay que entender la isla de 1600. El monopolio comercial español obligaba a comerciar solo con las flotas de Sevilla, que llegaban a Santo Domingo con cuentagotas y a precios altísimos. Mientras tanto, los puertos del norte y el oeste —Puerto Plata, Monte Cristi, Bayajá, La Yaguana— vivían del comercio clandestino con navegantes holandeses, franceses e ingleses, que compraban cueros, tabaco y jengibre a buen precio y vendían a cambio esclavos, telas, herramientas y hasta biblias protestantes. Las autoridades eclesiásticas denunciaban la «contaminación» luterana y calvinista; la Corona, la evasión de sus impuestos.

El obispo y las autoridades capitalinas pidieron repetidamente medidas severas. La cédula real llegó en 1603: había que despoblar las comarcas contrabandistas y concentrar a su población cerca de la capital, donde pudiera ser vigilada. El encargado de ejecutarla sería el gobernador Antonio de Osorio, que le daría su nombre.

2. La ejecución: pueblos quemados y traslados forzosos

Entre 1605 y 1606, Osorio recorrió con soldados las villas señaladas —Puerto Plata, Monte Cristi, Bayajá y La Yaguana, entre otros núcleos menores— y obligó a sus miles de habitantes a abandonar casas, hatos e iglesias, que fueron incendiados para que nadie pudiera volver. Los vecinos fueron trasladados a las cercanías de Santo Domingo, donde se fundaron para ellos dos pueblos nuevos cuyos nombres resumen el desarraigo: Monte Plata (de Monte Cristi y Puerto Plata) y Bayaguana (de Bayajá y La Yaguana). La resistencia de algunos pobladores, que se escondieron en los montes o resistieron con las armas, fue sofocada con ejecuciones y castigos ejemplares.

El golpe económico fue inmediato y demoledor. El ganado de las comarcas devastadas quedó abandonado y se asilvestró en manadas de miles de reses cimarronas; la población total de la colonia cayó de golpe; la capital quedó rodeada de una isla semivacía y empobrecida. El contrabando, además, no desapareció: simplemente cambió de manos.

3. Bucaneros, La Tortuga y el nacimiento de Saint-Domingue

Las costas vacías fueron ocupadas por los antiguos socios del contrabando. Aventureros franceses, holandeses e ingleses se establecieron en la isla de La Tortuga y en la costa noroeste, donde cazaban el ganado cimarrón para vender su carne ahumada —el «bucán»— a los barcos, de donde viene el nombre de bucaneros; otros se hicieron filibusteros, piratas con patente o sin ella. España intentó desalojarlos varias veces sin poder sostener la ocupación del territorio.

Francia, más pragmática, fue organizando a sus colonos: en 1665 nombró un gobernador para La Tortuga y la costa, y el poblamiento francés del oeste se consolidó con plantaciones de tabaco y luego de azúcar. Por el Tratado de Ryswick de 1697, España reconoció formalmente la soberanía francesa sobre el tercio occidental de la isla. Había nacido Saint-Domingue, la colonia que en el siglo XVIII produciría la mitad del azúcar del mundo —a costa de cientos de miles de africanos esclavizados— y que en 1804 se independizaría como Haití tras la única revolución de esclavos triunfante de la historia.

4. Las consecuencias para la parte española

Para la parte este, las Devastaciones inauguraron su estructura histórica definitiva: una población escasa y concentrada en el centro y el este, una economía de hatos ganaderos y autoconsumo, una frontera porosa y despoblada que se disputaría durante siglos, y una relación permanente —de comercio, miedo y conflicto— con el vecino occidental. Casi todos los grandes temas de la historia dominicana posterior, de la ocupación de 1822 a la cuestión fronteriza del siglo XX, tienen su raíz remota en aquella decisión de 1605.


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