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Siglo XX

La Revolución de Abril de 1965

Siglo XX · 1965 · 6 min de lectura · Historia RD

Soldados constitucionalistas y civiles armados defendieron en las calles de Santo Domingo el derecho a que contaran los votos de 1962. Estados Unidos respondió con su segunda intervención militar del siglo.

El sábado 24 de abril de 1965, una voz anunció por radio en Santo Domingo que había estallado la revolución. En las horas siguientes, soldados constitucionalistas repartieron armas a miles de civiles, los tanques del régimen cayeron en emboscadas callejeras y la capital se partió en dos. La Revolución de Abril, la guerra civil dominicana, es el episodio más intenso del siglo XX nacional: duró meses, costó miles de vidas y terminó con la segunda intervención militar de Estados Unidos en el país.

1. Por qué estalló: restaurar 1963

La causa inmediata era simple de enunciar: un sector de las Fuerzas Armadas, junto al PRD y a otras fuerzas democráticas, decidió reponer el orden roto en 1963: el regreso de Juan Bosch y la vigencia de la Constitución de ese año. El Triunvirato gobernante, desacreditado por la represión, la corrupción y la crisis económica, había purgado a los oficiales constitucionalistas, precipitando el alzamiento. El movimiento sorprendió a todos por su respaldo popular: los barrios de la capital alta —la llamada «zona constitucionalista»— se levantaron casi en masa, y jóvenes de todas las clases recibieron fusiles en los campamentos militares rebeldes.

El líder militar y luego jefe del Gobierno Constitucionalista fue el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, oficial de carrera, hijo de un general trujillista, que se convirtió en el símbolo de la causa. Frente a él, las fuerzas leales al Triunvirato —aviación, marina y la base aérea de San Isidro y el CEFA— bombardearon la ciudad los días 25 y 26 de abril en un intento de aplastar la rebelión, dejando escenas de guerra total en los barrios capitaleños. El episodio más famoso de esos días fue la Batalla del Puente Duarte (27 de abril), donde los constitucionalistas detuvieron el avance de las columnas blindadas del régimen sobre la capital.

2. La intervención: 42.000 soldados extranjeros

El 28 de abril de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson ordenó el desembarco de marines en Santo Domingo, inicialmente presentados como una misión de evacuación de ciudadanos estadounidenses. En días, la operación —«Power Pack»— llegó a desplegar unos 42.000 efectivos en territorio y aguas dominicanas, la mayor operación militar estadounidense en América Latina en décadas. Washington alegaba impedir «otra Cuba»; documentos posteriores muestran que el temor comunista fue amplificado por informes exagerados de su embajada, y que entre los constitucionalistas había comunistas, sí, pero la dirección y la masa del movimiento eran perredeístas y nacionalistas que reclamaban una constitución, no una revolución socialista.

La intervención cambió el resultado de la guerra: la zona constitucionalista quedó cercada en el casco colonial y los barrios altos de la capital por un cordón militar interamericano —la OEA creó una Fuerza Interamericana de Paz que dio cobertura multilateral a la ocupación—, mientras el bando contrario se reorganizaba como Junta Militar encabezada por el general Antonio Imbert Barrera. Los combates de junio, con la ofensiva estadounidense y de la Junta sobre la zona constitucionalista, dejaron cientos de muertos más antes de imponerse el alto el fuego.

3. El gobierno de Caamaño y la salida negociada

En la zona ocupada por los suyos, Caamaño fue juramentado el 4 de mayo como presidente del Gobierno Constitucionalista, que administró la ciudad cercada durante meses, con una vida cívica y cultural intensa que la memoria capitaleña recuerda como la «comuna de Santo Domingo». Militares y civiles sostuvieron la idea de que no peleaban por un partido, sino por la constitucionalidad: de ahí su nombre perdurable, los constitucionalistas.

La salida fue negociada bajo mediación de la OEA: el 3 de septiembre de 1965 se firmó el Acta de Reconciliación, Caamaño renunció, se instaló un gobierno provisional presidido por Héctor García Godoy y se convocaron elecciones para junio de 1966. El saldo de la guerra civil se estima en varios miles de muertos dominicanos —las cifras habituales oscilan entre 3.000 y 6.000— y una ciudad con barrios enteros marcados por los combates. Caamaño saldría del país como agregado militar; años después, en 1973, desembarcaría por Playa Caracoles en un intento guerrillero contra Balaguer y moriría en la cordillera Central: el último capítulo romántico y trágico de su generación.

4. Lo que abril dejó

La Revolución de Abril no logró su objetivo formal —Bosch no volvió al poder y la Constitución de 1963 no se restauró—, pero transformó al país: demostró que la sociedad dominicana, y en particular su juventud urbana, estaba dispuesta a morir por la democracia, y creó una memoria cívica que ningún régimen posterior pudo borrar. También dejó la advertencia gemela de 1916: en el Caribe de la Guerra Fría, los destinos dominicanos seguían decidiéndose con un ojo puesto en Washington. Las elecciones de 1966, ganadas por Joaquín Balaguer bajo la ocupación, abrirían el siguiente capítulo: los doce años.


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