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Orígenes y colonia

Ingenios azucareros y esclavitud en La Española

Orígenes y colonia · 1516 · 6 min de lectura · Historia RD

La caña de azúcar llegó con Colón y transformó la isla dos veces: creó los primeros ingenios de América y trajo la esclavitud africana, que marcaría para siempre la demografía dominicana.

La caña de azúcar viajó a América en bodegas del segundo viaje de Colón, en 1493, trasplantada desde las islas Canarias. En La Española encontró suelo, sol y agua en abundancia, y en apenas tres décadas la isla se convirtió en la primera productora azucarera del Nuevo Mundo. Pero la historia del azúcar americano es, desde su nacimiento, inseparable de otra historia: la del trabajo forzado, primero indígena y enseguida africano, sobre el que se levantaron los ingenios.

1. Los primeros trapiches y el ingenio de Velosa

Los primeros ensayos fueron modestos: trapiches pequeños movidos por fuerza humana o animal, que producían un azúcar basto para el consumo local. El salto industrial llegó hacia 1515-1516, cuando el colono Gonzalo de Velosa construyó en la zona de San Cristóbal el primer ingenio movido por fuerza hidráulica de América, con técnicos traídos de las Canarias que conocían el prensado, la purga y la cristalería del azúcar. El ejemplo cundió: para los años 1520 y 1530 existían decenas de ingenios en los valles de la costa sur y el entorno de la capital, algunos con más de un centenar de trabajadores, y el azúcar se convirtió en el primer producto de exportación regular de la isla hacia Sevilla.

El ingenio era una empresa compleja y cara: requería tierras, agua canalizada, molinos, calderas de cobre, maestros azucareros y, sobre todo, mano de obra abundante y permanente. Cuando la población taína se desplomó, los ingenieros —como llamaban a los dueños de ingenios— miraron hacia África.

2. La llegada de los africanos esclavizados

Los primeros africanos llegaron a La Española en 1501-1502: eran esclavos «ladinos», nacidos o criados en la península ibérica y ya hispanizados. La Corona, temerosa de su influencia sobre los indios, restringió al principio su envío, pero la presión de los colonos y la catástrofe demográfica taína lo cambiaron todo. En 1518 se autorizó la traída directa de esclavos desde África —los «bozales»— y en los años siguientes miles de africanos, procedentes sobre todo de África occidental y central, fueron desembarcados en Santo Domingo para trabajar en ingenios, minas y servicio doméstico.

La Española se convirtió así en uno de los primeros laboratorios americanos de la esclavitud racial: un sistema jurídico que definía al africano como propiedad, le negaba el matrimonio protegido, permitía vender a sus hijos y castigaba con mutilaciones la huida. Las culturas africanas, sin embargo, no fueron borradas: lenguas, músicas, religiones y técnicas agrícolas y ganaderas africanas se mezclaron con lo europeo y lo taíno en la fragua de la que saldría la cultura dominicana.

3. Resistencia: la primera rebelión y los manieles

La esclavitud americana nació junto con su resistencia. En diciembre de 1521 estalló en el ingenio del virrey Diego Colón, en la zona del río Haina, la primera rebelión documentada de africanos esclavizados en América: un grupo de esclavos de etnia wolof (llamados «jolofes» en los documentos) se alzó, mató a varios españoles y marchó hacia Azua sumando rebeldes, hasta ser derrotado por las fuerzas de Melchor de Castro en los primeros días de 1522. La respuesta colonial fueron unas ordenanzas severísimas en 1522 que regulaban castigos, movimientos y reuniones de los esclavos: el primer código de esclavitud del continente.

A la rebelión abierta se sumó la fuga permanente. Los esclavos huidos —cimarrones— formaron comunidades en las sierras inexpugnables del interior, los llamados manieles (de ahí el Maniel de San José de Ocoa), que vivieron de la caza, la agricultura y el trueque, resistiendo expediciones punitivas durante generaciones. El cimarronaje fue una constante de la historia dominicana durante tres siglos y uno de los gérmenes de población de muchas comarcas montañosas.

4. El declive del azúcar y la isla ganadera

El auge azucarero fue breve. Desde los años 1540, la competencia interna, las dificultades del transporte, los ataques de corsarios y, sobre todo, el desplazamiento del interés imperial hacia México y Perú redujeron los ingenios a una fracción de los que existían. En su lugar creció otra economía: la ganadería extensiva de los hatos, que producía cueros de exportación y carne ahumada para los barcos, con mucha menos mano de obra. La población africana y afrodescendiente, ya mezclada con europeos e indígenas, siguió siendo mayoritaria en los campos y pueblos de la isla, y cuando la esclavitud fue abolida definitivamente en la parte este en 1822, lo fue sobre una sociedad profundamente mestiza.


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