El domingo 14 de junio de 1959, a las seis y veinte de la tarde, un avión Curtiss C-46 pintado con las insignias de la Aviación Militar Dominicana aterrizó en el aeropuerto militar de Constanza. Seis días después, dos embarcaciones desembarcaron combatientes en Maimón y Estero Hondo, en la costa de Puerto Plata. Era el intento armado más ambicioso contra la dictadura de Trujillo en veintinueve años. Militarmente fracasó en días; políticamente, cambió la historia del país.
1. Una dictadura de 29 años y un exilio que no se rendía
En 1959, Trujillo controlaba la República Dominicana desde 1930: el Ejército, la economía, la prensa y la vida cotidiana pasaban por su régimen, sostenido por el terror del Servicio de Inteligencia Militar y por cárceles como La 40. El exilio dominicano ya había intentado derrocarlo por las armas —la expedición de Cayo Confites en 1947 y el desembarco por Luperón en 1949 terminaron en fracaso—, pero no había renunciado a intentarlo.
El panorama cambió el 1 de enero de 1959, cuando triunfó la revolución cubana de Fidel Castro. En la isla vecina, los exiliados dominicanos se reorganizaron en el Movimiento de Liberación Dominicana (MLD) y prepararon una expedición con el respaldo de los gobiernos de Cuba y de Venezuela: si un puñado de guerrilleros había tomado un país desde la Sierra Maestra, pensaban, lo mismo podía hacerse en las montañas dominicanas.
2. Mil Cumbres: la expedición se prepara en Cuba
Los voluntarios se entrenaron en el campamento de Mil Cumbres, en la Sierra de los Órganos, provincia cubana de Pinar del Río. El comandante en jefe del llamado Ejército de Liberación Dominicana era el dominicano Enrique Jiménez Moya, que había combatido en la Sierra Maestra; a su lado iba el comandante cubano Delio Gómez Ochoa, veterano de aquella guerrilla, como segundo y asesor militar.
La mayoría de los expedicionarios eran dominicanos, pero la empresa fue también un acto de solidaridad internacional: entre los combatientes había cubanos, venezolanos, puertorriqueños, estadounidenses, guatemaltecos y españoles. El plan combinaba tres frentes: el grupo del avión abriría la guerrilla en la cordillera Central, y dos embarcaciones desembarcarían por la costa norte —en el diseño original, al mismo tiempo— para extender la lucha mientras el país se levantaba.
3. El 14 de junio: el avión que aterrizó en Constanza
El avión salió de la provincia cubana de Holguín, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez y con la ruta guiada por el ex capitán dominicano Juan de Dios Ventura Simó. Según las crónicas de la gesta, el destino inicial era la zona de San Juan de la Maguana, pero las condiciones del tiempo obligaron a dirigirse a Constanza. Al aterrizar, los expedicionarios se enfrentaron a tiros con la guardia del aeropuerto, se internaron en las montañas y el avión logró despegar de regreso a Cuba.
En tierra quedaron 54 combatientes. El grupo se dividió en dos: uno al mando de Jiménez Moya, que avanzó hacia la zona de Tireo, y otro dirigido por Gómez Ochoa. El sobreviviente Poncio Pou Saleta dejó escrito en su testimonio que aquella división, junto con el desconocimiento del terreno, pesó en la derrota: en las montañas irregulares de Constanza los grupos se distanciaron y quedaron expuestos por separado.
4. La respuesta del régimen: miles de soldados contra decenas
La reacción de Trujillo fue desproporcionada y total: el régimen desplegó más de 3.000 soldados, con la aviación bombardeando las montañas, contra aquel puñado de guerrilleros. En pocos días la expedición de Constanza estaba diezmada. Jiménez Moya murió combatiendo en las montañas; Ventura Simó, que se había quedado en tierra con los expedicionarios, fue capturado, torturado y asesinado. Los prisioneros pasaron por los centros de tortura del régimen, como La 40 y El 9.
El 21 de junio, el periódico El Caribe publicó la versión oficial: las fuerzas regulares habían «aplastado» las expediciones, en operaciones dirigidas personalmente por Trujillo. Días después, el régimen presentó en televisión al capturado Gómez Ochoa hablando del fracaso. Pero la propaganda no pudo ocultar lo esencial: alguien se había atrevido a venir a pelear, y todo el país lo sabía.
5. El 20 de junio: Maimón y Estero Hondo
El desembarco marítimo, previsto para coincidir con el aterrizaje, se retrasó por inconvenientes y mal tiempo hasta el 20 de junio, cuando el frente de Constanza ya colapsaba. Por la playa de Maimón desembarcó la embarcación «Carmen Elsa» con 96 expedicionarios al mando del doctor José Horacio Rodríguez: la lancha fue cañoneada por la Marina de Guerra y Rodríguez cayó a los pocos minutos del desembarco. El mismo día, la «Tinina» desembarcó en Estero Hondo a 48 combatientes comandados por José Antonio Campos Navarro.
Ambos grupos fueron diezmados por los bombardeos de la aviación y los ataques del Ejército. En total participaron cerca de 198 expedicionarios; la inmensa mayoría murió en combate, fue capturada o desapareció en manos del régimen.
6. La «raza inmortal»: la derrota que encendió un movimiento
Solo un puñado sobrevivió a la gesta. Los nombres que retiene la memoria histórica son los dominicanos Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas y Francisco Medardo Germán, y los cubanos Delio Gómez Ochoa y el adolescente Pablo Mirabal, que salieron del país en 1961, ya muerto Trujillo. La posteridad bautizó a los expedicionarios como la «raza inmortal», y cada 14 de junio la gesta se conmemora oficialmente, con la Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo entre sus guardianes; la capital, además, lleva el nombre de Enrique Jiménez Moya en una de sus avenidas.
La consecuencia política mayor ocurrió dentro del país. El ejemplo de junio inspiró a la juventud que conspiraba en la clandestinidad: el 10 de enero de 1960, en una reunión en una finca de Mao, quedó formalizado el Movimiento 14 de Junio, dirigido por el abogado Manuel Aurelio (Manolo) Tavárez Justo, que adoptó la fecha de la expedición como nombre y su Programa Mínimo como bandera. Descubierto por el SIM, sus dirigentes fueron a parar a La 40, en la oleada represiva que también alcanzaría a las hermanas Mirabal. La dictadura sobrevivió a la expedición menos de dos años: Trujillo fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961.